Me encanta esta costumbre que tenéis por aquí de comer juntos en esos lugares tan divertidos que llamáis restaurantes. Sin embargo, aún no debo saber muy bien cómo se citan los comensales porque he quedado con una persona y la dirección no era la correcta, de modo que he comido sólo, al principio.
Poco a poco me he dado cuenta de que cinco camareros, comandados por un metre, presionaban y presionaban a un joven muchacho en el que era su primer trabajo. Éste, también poco a poco, se ha convertido en un manojo de nervios hasta no ser capaz de dar pie con bola. Le gritaban, competían por lograr pronunciar la frase más original en su contra…
Al poco rato, como por rutina, pero delicadísimamente, el joven aprendiz del miedo ha salido de la barra y ha tomado del brazo a una anciana, cliente habitual, para acompañarla parsimoniosamente hasta la puerta, como cada día. Una sonrisa sincera, un “gracias” pronunciado con el corazón en la mano… -¡Adios, señora, hasta mañana …!
Hoy he guardado silencio, la acción del joven llamado Jose es el mejor ejemplo de perdón hacia sus compañeros que jamás he visto. Era como si un clamor llenara el local: -Os perdono, compañeros. Os burláis de mi, de forma que será difícil que pueda aprender los diferentes tipos de café que existen aquí, pero os perdono y os regalo el más sublime ejemplo de generosidad de que soy capaz, la generosidad ejercida ante de aquellos que no la muestran.
El joven Jose no llegará a ser un buen camarero, pero es un gran hombre, por eso hoy sobran las palabras de Handrose.



Uy a lo mejor es un poco locura lo que pienso pero parece que Han fuese la conciencia de cada uno de nosotros… o el angelito o el diablo en nuestro hombro!!! Seguiré cerca de él cada día para ver si estoy en lo cierto. Gracias
Observo con agrado que no te ha afectado la mudanza y sigues publicando sin problemas. Bien!!!!
Nos vemos
; )
Si afecta, si, pero trato de suplir los fallos, vaya tela lo de tratar de ser muy friki sin serlo. Menos mal a Ana y a mi amigo Hugo que me echan una mano. Gracias y un abrazo fuerte
Qué bonito…esto me recuerda lo importantes que han sido estos gestos para mi cuando estaba triste o tenía un mal momento; esas personas que te sonríen, que te piden perdón cuando te rozan el brazo, que te abren la puerta en el metro, que te dicen por favor o gracias…mi sensación mejoraba rápidamente y me hacía sentir que estamos en un universo amistoso y que hay gente buena!!!, Gracias, Edu.
Gracias Laurita, seguimos al pie del cañón, los gestos son importantes, claro.