La tarde de viernes se tornó lluviosa. Mis padres me dijeron lo mismo de siempre en estos casos: ”Si corres cinco mil metros lloviendo como está, vas a coger una pulmonía”. Día 24 de mayo de hace unos cuantos años, el ayuntamiento de mi ciudad organizó una carrera en honor a la Patrona de mi colegio. La ocasión merecía un buen chapuzón.
Me gustaba correr, lo hacía bien, estaba en un equipo regional y me motivaba superarme. Era la edad de los compromisos ante los amigos y ante uno mismo. Sabía que me esperaban en la meta y no podía fallar. Tras la salida iba en posiciones de cabeza no quería mirar atrás, pero tropecé y, al hacerlo, me di cuenta de que no venían corredores detrás de nosotros.
Se lo dijimos al policía que abría la carrera, evidentemente se había confundido de camino, y para cuando quisimos regresar la posición no era ni de lejos la misma. Una especie de dolor intenso en los gemelos se unía a una rabia difícil de contener, así que a los pocos metros decidí parar, unas enormes lágrimas se confundían con la lluvia en mis mejillas.
Ese día quedó grabado en mi memoria para siempre pero lo que entonces no sabía era que la vida me guardaba una gran lección envuelta en papel de derrota. Seguí andando hasta la meta y cuando llegué aún entraban corredores resignados a su “humilde” velocidad. Pensé cuántas personas iban detrás de mí que hubiéran sido felices de estar en el lugar en el que yo decidí abandonar.
No sé dónde te encuentras hoy ni lo que pretendes hacer, pero no abandones, sigue, sigue, sigue, adelante. No sabes lo que viene delante y tampoco lo que se encuentra atrás, nunca lo sabrás. Sigue buscando el sentido que ha de acompañar tus pasos. Existe.



Gracias, Edu. No sabes lo bien que me vienen estas palabras, es como si fuera una corredora y escuchara los gritos y aplausos de ánimo del público. Soy de las que sigue adelante y tantas veces he sentido que tenía que tirar la toalla, y no, no la tiro…veréis en un tiempo que pasa por el hecho de no haber tirado la toalla. Gracias de nuevo, Edu.
Tenéis razón yo tampoco desisto y sigo adelante, cuanto más negro está, más ánimo le pongo. Adelante mis valientes!!!
Estoy preparando un proyecto que te va a encantar, lo contaré a todos en próximos días. Un beso
Maravillosa reflexión Eduardo!!!!
Proyecto, proyecto, proyecto!!!
(bocinas y pancartas)
Oé Oeoeoeeeé!!!!
Esta es mi Lola, claro que sí. Las cosas ocurren, tú eliges como te tomas lo que ocurre.