Amenudo recuerdo el aula de manualidades de mi antiguo colegio. Era pequeña, muy pequeña, situada en un sótano bajo la planta central, a la altura de recepción. Los viernes por la tarde bajábamos por la angosta escalera con un alborozo tal que ya pareciera fin de semana. Recuerdo que mi profesor, Don Paco, trataba de poner orden sin mucho éxito.
A mi se me daba bastante mal eso de la plástica, así que trataba de hacer muy despacito todo para que al salir me ayudasen mis padres a arreglar parte de la chapuza. Sin embargo, recuerdo que uno de los trabajos lo hice bien, muy bien.
Se trataba de hacer un experimento sobre el modo en que se inventó el teléfono (o eso nos dijeron). Teníamos que hacerlo de dos en dos y consistía en unir dos envases de yoghurt vacíos por un cable atado a ambos, de forma que si uno de nosotros hablaba al bote y el otro colocaba el suyo en su oído, podíamos escucharnos. Ya puedes imaginar que con las voces que dábamos nos hubiéramos entendido a mil kilómetros de distancia aunque nunca jamás hubiera existido un teléfono.
Aquel experimento quedó en mi recuerdo hasta hoy, la vida me aguardaba a la vuelta de una lejana esquina para vivir de esa misma comunicación que tanto me sorprendió en su día. Ojalá seamos capaces de inculcar a nuestros hijos que la capacidad de asombro se puede producir igualmente usando Tuenti o You Tube, que uniendo dos tarritos de plástico por medio de un cable. Lo importante es conservar la capacidad de asombro, nada más asombroso en muchos siglos que la virtualización de nuestras vidas, ojalá sean conscientes.
Comunicar es sentirse cerca del otro, darse de un modo franco sin esperar nada, ayudar al solicitante a manos llenas. Comunicar es transmitir un mensaje, El Mensaje. Comunicar es convertirte en la voz de otro y hablar claro, francamente. Hoy yo puedo hacerlo fácilmente con las herramientas que nos hemos dado, pero sin ti al otro lado, nada habría que contar. Que pases un buen día.



Jjaaaaaaaaaaaaaa, qué bueno!!!, me acuerdo de los yogures!!!, no me acordaba…, ya empezaste pronto a rajar…jaaa
Tienes mucha razón, ese “cable “es el cordón umbilical que mantiene nuestras vidas, …enhorabuena por alimentarlo con herramientas como este blog que estrenas.
Días de añoranzas y reflexiones personales y apareces tú en este blog para recordarme que en estos tiempos que vivimos y que tenemos todo al alcance de la mano olvidamos de dónde partió todo un día, olvidamos que comunicarse no ha sido tan fácil siempre y que sin estos “antes” no tendríamos estos “ahoras”.
Tu mensaje, “El Mensaje” me ha llegado y así te lo hago saber. Gracias Eduardo y lo mejor para ti, que será también para nosotros cuando te leamos.
Te deseo mucho éxito. Me ha sorprendido y alegrado recibir esta invitación. Espero que esta comunicación, ahora activada, siga funcionando muchos años!! Si pasamos del yogur a las redes sociales… ¿qué crees que podremos esperar dentro de 15 años???
Gracias ti por estar ahí, sin el otro lado nada de esto tendría sentido. Un beso
No puedes ser más maja, joder
Es difícil de saber. Todo nos está ocurriendo demasiado rápido como para pararnos a pensar y es lo que trato de hacer con vuestra ayuda en este pequeño espacio. Yo creo que la comunicación virtual no es una moda, aunque sí lo serán los nombres de las distintas herramientas que evolucionarán y unas darán paso a otras. Lo importante es no olvidarnos de lo importante que es dar un paseo con un amigo, o marcar límites a nuestros hijos… Me alegro mucho de saber de tí, Paloma. Un beso